Un médico con un agudo sentido del humor, que predica (y demuestra que) "Más sabe el diablo por viejo que por diablo"
Inmediatamente supo ubicarse en el contexto. Y para no desentonar con el buen ambiente que había dejado su antecesor, Samuel Saucedo, trató con muchísima naturalidad y con toques de picardía, el mundo de la medicina forense que algunos habían imaginado tétrico, por decir lo menos.
El forense Rafael Vargas comenzó aclarando que en ninguna parte se estudia para forense y que tal es una denominación que reciben los médicos, muy experimentados y capacitados en varias ramas, para desempeñarse en el aparato de la justicia como integrantes del Ministerio Público.
"La medicina forense es una ciencia de aplicación, se vale de todas las ramas de la medicina", dijo al señalar que no había forenses jóvenes y más tarde indicó que el hecho que haya una predominancia masculina en el rubro era más una cuestión regional, "porque en otras partes es común ver mujeres forenses".
Cargado de anécdotas, el Dr. Vargas explicó sobre la importancia de cuidar las pruebas y de cómo vivos y muertos tienen muchísima información clave a la hora de los juicios. "Los forenses no sentenciamos, pero las pericias mandan", subrayó.
Frases como: "A veces cuento hasta diez antes de responder una pregunta sin sentido", o "Hay que ver si el Alemán no nos está visitando" (en alusión al Alzheimer), o que la autopsia es "una cirugía sin anestesia", fueron matizando lo que parecía una conversación.
Supo evadir preguntas relacionadas con casos actuales y que podrían comprometerlo si habla antes del juicio y del reto que implica hacer auditorías a sus colegas cuando se abordan casos de mala praxis o de negligencia y de la importancia de que se llame a las cosas por su nombre.
Fue una jornada ilustrativa, provechosa y, sobre todo, entretenida. Así se cerró la tercera sesión y penúltima del Módulo de Periodismo Policial y Judicial a cargo de Roberto Méndez.
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